Esta fiesta que periódicamente organizan nuestros amigos los libreros y que dedican, de tiempo en tiempo, a un escritor, no es homenaje de escritor elegido, entiéndase bien, sino homenaje al libro.El escritor que se sienta en la presidencia, es sólo un ponente del homenaje al libro; o sí queréis, en pequeño, el mantenedor de unos Juegos Florales dedicadosal libro; Juegos Florales no pomposos, sin Corte de Amor y, además, breves: porque donde el libro esté, sobra lo superfíuo y la retórica se tiñe de inevitable discreción.
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