La concurrencia del concurso del contratista y su incumplimiento como causas de resolución del contrato administrativo se ha venido resolviendo por los órganos consultivos a través de una regla -la de la prioridad temporal que ha encontrado finalmente acomodo en el artículo 211.2 de la vigente Ley de Contratos del Sector Público de 2017. A pesar de su aparente sencillez, esta regla plantea múltiples interrogantes y dificultades en las sucesivas legislaciones de contratación pública con gran impacto tanto en la esfera del contrato a resolver, como en la del concurso y sus acreedores. El Tribunal Supremo, en su sentencia de 3 de diciembre de 2020, ha tomado criterio al respecto en unos términos que merecen más de un comentario.
Advisory boards have been applying one simple rule when dealing with the coincidence of two grounds for termination of a public contract: the bankruptcy of the contractor or his failure to perform the contract. That rule, based on the priority on time, has been finally introduced in article 211.2 of the currently 2017 Public Procurement Act. Despite it seems simple, this rule raises several questions and difficulties in the evolution of Public Procurement norms with big impact either within the contract or the bankrupcty and its creditors. The Spanish Supreme Court, in its resolution of 3rd December 2020, has settled its position on this issue in terms that provoke several reflections.
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