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Resumen de La permisibilidad ética de las tecnologías de biomejora moral

Aníbal Monasterio Astobiza

  • español

    Los recientes avances en neurociencia, y en las ciencias de la vida en general, han hecho posible no solo tratar y restaurar las funciones dañadas, sino la posibilidad de algún día mejorar las funciones en la población saludable. Las amplias aplicaciones de la biotecnología y medicación farmacológica se dirigen a los mecanismos próximos que se consideran deficitarios en los pacientes. Recientemente, se ha mostrado como algunas de estas medicaciones pueden afectar comportamientos complejos humanos, como la moral en personas saludables (Crockett et al. 2015), lo cual abre la puerta para un entendimiento más profundo de la naturaleza humana. ¿Hasta que punto es éticamente permisible alterar la neuroquímica o modular una región cerebral para intervenir en el comportamiento moral?, ¿es intrínsecamente malo la biomejora moral?, ¿cómo podemos conocer los efectos adversos y cómo sopesarlos en un análisis coste/beneficio de una intervención?, ¿la biomejora moral supone una amenaza a la libertad? Considerando dos posturas opuestas, DeGrazia (2014) y Harris (2011), sobre los retos éticos de la biomejora moral se sugiere que si los principios tradicionales de la bioética como la seguridad, efectividad y universalidad se cumplen no hay nada malo en la biomejora moral per se y, por consiguiente, es éticamente permisible.

  • English

    The recent advances in neuroscience, and the life sciences in general, have made possible not only to treat and restore damaged functions but someday may allow us to improve and enhance functions in healthy people. The wide range of applications of biotechnology and pharmacology target the proximate mechanisms that are thought to be impaired in the clinical population. Recently, it has been shown that some of these medications could affect complex human behavior, such as morality in healthy people (Crockett et al. 2015), which open the window to a deeper understanding of human nature. To what extent is ethically permissible to alter brain neurochemistry or modulate some brain region to intervene in moral behavior? Is moral bioenhancement intrinsically wrong? How can we know the undesirable side-effects and how to weighing them in a cost/benefit analysis of a given intervention? Does moral bioenhancement pose a threat to human freedom? Considering two polar opposites, DeGrazia (2014) and Harris (2011), on the ethical challenges of moral bioenhancement is suggested that if traditional bioethical principles of safety, effectiveness and universality are met there´s nothing wrong with moral bioenhancement per se and therefore is ethically permissible.


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