La anticoagulación conseguida durante el tratamiento con anticoagulantes orales antagonistas de la vitamina K (AVK) varía entre unos pacientes y otros debido a factores individuales y ambientales. La intensidad de la anticoagulación condiciona el riesgo hemorrágico. Por tanto, es probable que los pacientes especialmente sensibles a los AVK corran un riesgo hemorrágico mayor, especialmente durante las primeras semanas. En esta revisión se va a discutir el papel de una serie de polimorfismos de las enzimas involucradas en la metabolización de los AVK o en el ciclo de la vitamina K. Dos polimorfismos del citocromo P450 2C9 y uno de la enzima VKORC1 son responsables de un alto porcentaje de la variabilidad observada en la sensibilidad a los AVK. Aunque parece que dichas alteraciones genéticas se asocian con el riesgo de experimentar una hemorragia severa, confirmar este extremo requerirá estudios más amplios y mejor diseñados.
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