La espondilodiscitis infecciosa es una entidad rara cuyo diagnóstico en multitud de ocasiones es difícil debido a lo inespecífico de sus síntomas y la frecuencia con que se observa dolor de espalda en la población general. El diagnóstico etiológico es muy importante para prescribir un tratamiento específico, por lo que los hemocultivos, las serologías y el cultivo de la punción-biopsia son esenciales. La resonancia magnética permite un diagnóstico temprano y detectar el grado de afección neurológica. La velocidad de sedimentación globular y la proteína C reactiva son buenos marcadores evolutivos de la enfermedad. Debido a su potencial gravedad, es muy importante descartar endocarditis en pacientes con cardiopatía previa, insuficiencia cardíaca, hemocultivos positivos e infecciones causadas por grampositivos. La cirugía debe reservarse para individuos con afección neurológica grave o progresiva, deformidades importantes o necesidad de desbridar abscesos de gran tamaño. En España hay que considerar como posible agente etiológico de la infección, además de las bacterias, Mycobacterium tuberculosis, Brucella melitensis y, en menor medida, hongos
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