La morfología de la red de comunicaciones establecida en Tlaxcala después de la Conquista se investigó a través de una combinación de métodos arqueológicos, históricos y geográficos. La importancia más destacada tuvo el Camino Real México-Veracruz que conducía por varios trayectos por las llanuras del norte de Tlaxcala. En segundo lugar seguía el Camino Real Puebla-Zacatlán y, en tercer lugar, seguían varias vías diagonal es que comunicaban la Ciudad de Tlaxcala con las cabeceras de partido o éstas entre sí. A lo largo de los caminos reales se habían construido - con regularidad a una distancia de una o media jornada - ventas y mesones. La construcción de estos albergues fluctuaba, reflejando, de esta manera, cómo cambiaba la importancia de los diversos tramos durante la época colonial. La dirección primitiva de los antiguos caminos se puede reconstruir, asimismo, a través de restos de trayectos, puentes, muros o pavimentos. Aunque dominaba el camino plano con haces o campos de carriles fósiles en subidas o pasos, había caminos hondos en forma de caja o cuenca variando según las condiciones de relieve y subsuelo.
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