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Lenguas y evangelización en la época colonial: ¿adaptación o dominación?

  • Autores: Hans-Jürgen Prien
  • Localización: Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas = Anuario de Historia de América Latina ( JbLA ), ISSN-e 1438-4752, Nº. 30, 1993 , págs. 55-73
  • Resumen
    • español

      Como los conquistadores no pudieron comprender "el alma de los indios", quedaron obstruidas todas las posibilidades de una evolución orgánica de la misión cristiana. La lengua que debería estar al servicio del evangelio en realidad servía para legitimar la conquista con violencia física, que tiene su fundamento en la convicción de las coronas de formar el brazo prolongado de la cristiandad occidental para la sujeción, civilización y evangelización de los pueblos autóctonos del Nuevo Mundo. La contradicción entre obras y palabras, entre ortodoxia y ortopráctica, de los españoles le quitó la credibilidad al evangelio. No obstante, no faltaron religiosos cuya actuación pudo convencer a sus oyentes. Los misioneros eran los primeros estudiantes de lenguas y culturas indígenas, pero la Inquisición de España prohibió categóricamente que traducciones de la Biblia en lenguas vernáculas se imprimieran; así, trechos bíblicos traducidos tuvieron que copiarse a mano. En la Doctrina Cristiana, el primer catequismo del Nuevo Mundo, se nota que los misioneros se sienten como portadores de la verdad y como instrumentos elegidos de Dios para la evangelización. Aunque al principio hablan de la buena nueva del paraíso, después dan mayor peso a la predicación asustadora sobre el infierno. Tanto los famosos "Colloquios" entre los 12 franciscanos y los representantes de los aztecas de 1524 como el Colegio de Tlatelolco quedaron como excepciones en la práctica misional. No se aceptó la ordenación sacerdotal de indígenas así que se impidió la formación de una iglesia verdaderamente autóctona.

    • Deutsch

      Da die Eroberer nicht in der Lage waren, "die Seele der Indianer" zu verstehen, blieben alle Wege, die zu einer organischen Entwicklung der christlichen Mission hatten führen können, versperrt. Die Sprache, die im Dienst des Evangeliums stehen sollte, diente tatsachlich zur Legitimierung einer gewaltsamen Eroberung, welche ihrerseits auf der Überzeugung der spanischen und portugiesischen Krone beruhte, als verlängerter Arm der abendländischen Christenheit zur Unterwerfung, Zivilisierung und Evangelisierung der eingeborenen Völker der Neuen Welt berechtigt zu sein. Der bei den Spaniern zu beobachtende Widerspruch zwischen Worten und Taten, zwischen Orthodoxie und Orthopraxis, liess das Evangelium unglaubwürdig werden. Dennoch fehlte es nicht an Geistlichen, denen es gelang, aufgrund ihres Verhaltens ihre Zuhörer zu überzeugen. Die Missionare waren die ersten, die Sprache und Kultur der Eingeborenen studierten, doch die spanische Inquisition verbot kategorisch den Druck von Bibelübersetzungen in die Landessprachen, so dass Übertragungen einzelner Bibelstücke handschriftlich kopiert werden mussten. Im ersten Katechismus für die Neue Welt, der Doctrina Cristiana, wird spürbar, dass sich die Missionare als Träger der Wahrheit und als von Gott erwählte Werkzeuge zur Evangelisierung empfanden. Wenngleich sie anfangs die Frohe Botschaft vom Paradies verkünden, tritt später, mit grösserem Nachdruck, die furchteinflössende Predigt über das Thema der Halle in den Vordergrund. Sowohl die berühmten "Kolloquien" zwischen 12 Franziskanermönchen und den Vertretern der Azteken aus dem Jahre 1524 als auch das Kolleg von Tlatelolco blieben Ausnahmeerscheinungen in der Missionspraxis. Da auch der Gedanke der Priesterweihe von Eingeborenen auf Ablehnung stiess. wurde die Bildung einer wirklich autochthonen Kirche verhindert.


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