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El poder de la Iglesia imperial: el mito de Constantino y el papado romano

  • Autores: Ramón Teja
  • Localización: Studia historica. Historia antigua, ISSN 0213-2052, Nº 24, 2006 (Ejemplar dedicado a: Cristianismo y poder en la antigüedad) , págs. 63-81
  • Títulos paralelos:
    • The Power of the Imperial Church: Constantine's Myth and the Roman Papacy
  • Enlaces
  • Resumen
    • español

      La figura histórica de Constantino se convirtió en un mito hagiográfico por parte de los apologistas cristianos (Lactancio, Eusebio de Cesarea y otros) ya en vida del emperador y, especialmente, después de su muerte. Pero el mito experimentó recorridos diferentes en las dos Partes Imperii: en Occidente, con la desaparición del arrianismo y las aspiraciones a la primacía de los obispos de Roma, se procedió a reelaborar aspectos importantes de la vida del emperador para apoyar a las aspiraciones del naciente papado. Fue así como surgió, primero, en el siglo V, la leyenda de los Actus Silvestri que atribuía al obispo de Roma Silvestre (314-335) un protagonismo que nunca tuvo: la conversión y bautismo de Constantino y la atribución al obispo de Roma de una primacía sobre los demás obispos. Otra leyenda posterior, la Donatio Constantini, le atribuyó la concesión de un poder temporal sobre toda Italia. Estas leyendas fueron utilizadas por los papas del Medievo para fundamentar la figura del papa-emperador frente a las aspiraciones de los emperadores del Sacro Imperio. La demostración por los Humanistas del Renacimiento de la falsedad de estas obras no alteró las aspiraciones del papado, mientras que los Reformadores protestantes se sirvieron de ello para atacar la figura del papa y reelaborar una nueva imagen mítica de Constantino acorde con sus intereses. Pero la Iglesia romana sobrevivió a las criticas del Renacimiento, la Ilustración y las Revoluciones modernas y todavía hoy el papa mantiene algunas manifestaciones del poder y del ceremonial que heredó de los emperadores romanos

    • English

      The historical shape of the emperor Constantine changed into a hagiographical myth by apologists such as Lactancio or Eusebio of Cesarea during the emperor life and, particularly, afterwards. This myth was read in different ways in the two parts of the Roman Empire: in the "West part, with the Arian movement already extinguished, there was stressed some parts of the emperor life in order to uphold the aims of the emergent authority of the Pope and its relationship with the aspirations of the bishops of Rome to be the heads of the Christian Church. This was the framework to locate the leyend of the Actus Silvestri that, in the �Ë century, gave to Silvestre (bishop of Rome in 314-335) a much more important role than he had ever had: the conversion of Constantine and the giving to the bishop of Rome primacy over the others. An ulterior narrative called Donatio Constantini, gave him a licit temporal authority on the territory of Italy. In medieval times, these two narratives were used by the Popes to strengthen the Pope supremacy over that of the emperors of the Holy Empire. In the ages of Renaissance, intellectuals linked to the Humanist movement pointed that those narratives were false, but this did not modify the Popes aims, whilst the protestant reformers of the North reconsidered the historical image of Constantine pointed the Popish adulteration of the emperor historical image. In spite of this, the Roman Church overcame those critics of the rationalism of the ages of Renaissance, Enlightenment and modern revolutions. Even nowadays the Pope keeps some power rituals and ceremonial inherited from the Roman emperors of the Ancient times.


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